¿Sabías que la harina de trigo que consumimos en la Argentina está enriquecida con ácido fólico?
No se trata de un ingrediente agregado para mejorar la harina, ni tampoco de un aditivo que modifique sus características. El ácido fólico es una vitamina del complejo B que se incorpora a la harina en pequeñas cantidades como parte de una medida de salud pública para prevenir los defectos del tubo neural, anomalías congénitas que afectan el desarrollo del cerebro y la médula espinal durante el embarazo.
En la Argentina, la Ley Nacional 25.630 (sancionada en 2002 e implementada posteriormente) estableció la fortificación obligatoria de la harina de trigo con ácido fólico, hierro y otras vitaminas del complejo B.
Los resultados dan claras cuentas de la importancia de la medida: distintos estudios realizados en nuestro país observaron una reducción significativa en la frecuencia de defectos del tubo neural luego de la implementación de la fortificación, con descensos cercanos al 50% o incluso superiores según el tipo de malformación.
¿Por qué se eligió la harina? Porque hablamos de un alimento de consumo habitual. Al incorporarse el ácido fólico durante su elaboración, este micronutriente puede llegar también a numerosos alimentos como panes, pastas y galletitas.
Somos Lagomarsino, con la convicción de que producir alimentos implica conocer y comprender su impacto en la vida cotidiana.




